Mallorca.08.10.2009

Viejas sombras

By: Idiopatico

Nov 16 2009

Category: General

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“…You wanna run away, run away. Just get on the fucking train and leave today…”

 

Tengo 80 años. Algunos me llaman “viejo”, aunque yo prefiero llamarme autodidacta de la vida con años de experiencia. Eso debería poner en mi curriculum. He vivido demasiado, he sufrido suficiente y he amado en demasía. No tengo quejas, hice siempre lo que quise cuando tuve oportunidad. No me guardé nada para mañana, no tuve posibilidad ni elección, rebenté todos mis días hasta el último segundo. Me equivoqué tantas veces que valoro las veces que acerté, que aunque pocas, consiguieron esa sonrisa amplia y sincera llamada por algunos “felicidad”. No creo en esa palabra. Puedo decir sinceramente que no fui feliz, la perseguí hasta que me di cuenta que no aparecía en ninguna guía de teléfonos, que no tenía dirección, que era asidua de bares y locales nocturnos, que se vendía fácilmente como igual de rápido se esfumaba. No existe.

Llevo más de 30 años sentándome todas las tardes en este mismo banco cubierto por las brisas de sal que las rocas desprenden al estrellarse entre columnas de espuma. Quizá sea lo que más echaré en falta cuando muera. Me ha dado lo que muchos me han quitado, esa tranquilidad, ese rincón para estar conmigo mismo, ese mirarme a mí mismo tal y como soy sin el reparo del que se olvidó cómo mirar. Desde aquí, desde mi asiento privilegiado, he visto infinidad de atardeceres, he observado cada tarde esa oscuridad que juguetea con la luz hasta que la vence… y siempre, aunque la luz destelleara en virutas violetas, rompiera el cielo en esquirlas anaranjadas, difuminara el horizonte con el gris brillante de lágrimas de lluvia… siempre lo consiguió. Reconozco que tengo heridas, tantas como días han pasado cerca mío. Pero no importa. He llegado hasta aquí. Lo he conseguido, no me fui antes aunque tuve ganas, aunque lo necesité, aunque hubiera noches llenas de insomnio color ceniza que del dolor que oprimía mi pecho prefería no existir, estrellarme con la marea baja y ahogarme en esa agonía diaria que era vivir. Encontré la manera de seguir… de continuar. De seguir mirando a un cielo cubierto con noches cada vez más frías, y hallar destellos de luz incandescente que me llenaban de fuerza para seguir pensando que entre tanto egoísmo, crueldad y odio había alguien esperándome en algún lugar para tenderme el manto y el calor que necesitaba. Todo fueron sombras hasta que la encontré, os encontré.

Viví lo suficiente. Lo hice porque debía, porque no quería darme por vencido, porque jamás fui un covarde, porque me prometí intentarlo hasta la saciedad. Nací, renací, estudié, trabajé, me casé, escribí y compuse. Llené mi vida, de tantas cosas, que me di cuenta que jamás iba a estar llena. Tantos sueños, tantas historias, tantos paseos con sabor a sal… y el vacío sigue ahí, persiguiéndome, atento a la devacle mi sonrisa. Con lágrimas en los ojos me despido, porque ya es de noche… y hoy no quiero seguir luchando, hoy no voy a volver, hoy he dicho basta, y espero que me entiendas. No sé hacia dónde iré, sé que no quiero volver; cogeré un tren a media noche, un velero ribeteado por el marfil de la Luna, un camino del que no quiero deshacer… y desapareceré, como la marea baja, como la tinta manchada de agua, como la luz que se apaga y no se vuelve a encender.

 

” A todos aquellos que la soledad de bancos, jardines y parques les brinda una oportunidad más.”